El Día Internacional de la Felicidad se celebra cada 20 de marzo desde 2013, luego de que la Organización de las Naciones Unidas lo estableciera oficialmente el 28 de junio de 2012.
La iniciativa se inspiró en la filosofía de Bután, país que desde la década de 1970 prioriza el indicador de Felicidad Nacional Bruta por encima del Producto Interno Bruto como medida del desarrollo, incorporando el bienestar social como eje central de sus políticas.
A propuesta del asesor de la ONU Jayme Illien, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 66/281, que proclamó oficialmente la fecha con el objetivo de reconocer la búsqueda de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales del ser humano.
La resolución destaca la importancia de incorporar estos principios en las políticas públicas, promoviendo un enfoque del crecimiento económico más inclusivo, equitativo y equilibrado. En ese sentido, se subraya que el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el bienestar social son componentes esenciales para alcanzar la felicidad colectiva de los pueblos.
La elección del 20 de marzo no es casual: coincide con el equinoccio, un fenómeno astronómico que simboliza el equilibrio a nivel global entre el día y la noche. Desde su instauración en 2013, la jornada invita a reflexionar sobre la importancia del bienestar en el desarrollo humano y en las decisiones gubernamentales, impulsando iniciativas que fomenten la felicidad, reduzcan desigualdades y fortalezcan el bienestar de la comunidad internacional.
