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Inversiones desde los 13 años: qué implica frente al desafío de la educación financiera

Adolescentes de 13 a 17 años podrán comenzar a operar en nuevos instrumentos del mercado de capitales, tras la ampliación dispuesta por la Comisión Nacional de Valores (CNV), una medida orientada a promover la educación financiera desde edades tempranas.

“La decisión de la CNV de permitir que los adolescentes puedan abrir una cuenta comitente —siempre con autorización y supervisión de un tutor— es un paso importantísimo para acercar la educación financiera a las nuevas generaciones”, explicó María Laura Acosta, asesora especializada en finanzas, ahorro e inversiones.

Acosta advirtió que en Argentina “muchas personas llegan a la adultez tomando decisiones financieras a prueba y error, sin herramientas ni hábitos de planificación”. Por eso, consideró clave que los jóvenes aprendan temprano conceptos como ahorro, inversión, presupuesto, riesgos y horizonte de inversión: “Si incorporan estas nociones a los 13 o 14 años, van a manejar su dinero con mucha más responsabilidad”, añadió.

Más opciones para menores inversores

Hasta ahora, este segmento sólo podía operar en Fondos Comunes de Inversión (FCI) Abiertos Money Market. Con el nuevo marco regulatorio, se amplía el acceso a fondos que replican movimientos de acciones, bonos y otros instrumentos de renta variable.

El presidente de la CNV, Roberto E. Silva, destacó que la medida representa “un avance clave” en la formación financiera de los jóvenes, con el objetivo de que comprendan la importancia del ahorro y la planificación económica desde temprano.

La consultora Max Capital detalló los principales cambios:

Antes, los menores sólo podían invertir en FCI Money Market.

Ahora podrán acceder a una oferta más amplia de Fondos Comunes de Inversión Abiertos.

Se mantienen las restricciones para FCI Cerrados y FCI Abiertos para Inversores Calificados.

Un cambio cultural en marcha

Según Acosta, el contexto argentino —marcado por inflación y volatilidad— hace aún más relevante incorporar hábitos financieros desde jóvenes. “Aprender a ahorrar, diversificar y proteger el capital desde temprano puede cambiar el futuro de una familia entera”, sostuvo.

La especialista señaló que, aunque el conocimiento financiero general sigue siendo bajo y culturalmente persisten las opciones tradicionales —dólar, plazo fijo o ladrillo—, en los últimos años se observa “una evolución muy marcada”, impulsada sobre todo después de la pandemia:

Más jóvenes abren cuentas para invertir.

Mayor acceso a plataformas digitales y educación gratuita.

Crece el contenido en redes sobre ahorro, inflación y dólar.

Aumenta el interés por CEDEARs, bonos, fondos y seguros de retiro.

“Hoy la gente consulta más, y eso es muy positivo. Aun así, queda un camino enorme por recorrer: necesitamos que la educación financiera se incorpore en escuelas y universidades”, concluyó.